“La isla del tesoro (Alfaguara Clásicos)”, de Robert L. Stevenson

Lo recomiendo para jóvenes a partir de 10 años
Descubre esta maravillosa edición ilustrada de La isla del tesoro, la mítica novela que hizo de las aventuras de piratas todo un género literario

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Cubierta de: La isla del tesoro

Tenemos que agradecer a la Editorial Alfaguara que haya publicado esta edición especial para jóvenes en tapa dura y aun muy buen precio. Os recuerdo que en el mes de noviembre de 2014 publiqué una reseña de una edición muy especial que prologaba Fernando Savater y con ilustraciones a color de Jordi Vila Delclòs.
La edición que os presento hoy es menos pretenciosa. Tiene también un prólogo, de Albert Espinosa Puig y las ilustraciones son de Pepe Medina. Lo importante es que es una edición fantástica que disfrutarán tanto los hijos como los padres.

Pero vamos a hacer un poco de historia. Publicada originalmente por entregas en la revista infantil Young Folks, entre 1881 y 1882 con el título de The Sea Cook, or Treasure Island, fue definitivamente publicada en libro en el año 1883. Stevenson tenía 30 años cuando comenzó a escribir La isla del tesoro, su primer éxito como novelista. Los quince primeros capítulos fueron escritos en Braemar, en las Tierras Altas escocesas, en 1881. Era un verano tardío, frío y lluvioso y Stevenson estaba con cinco miembros de su familia de vacaciones en una casita en el campo. El pasatiempo de aquellos días era escribir una historia entre todos, pasando el manuscrito de uno a otro, en bloques de quince minutos. El joven Lloyd Osbourne, hijastro de Stevenson, tenía entonces 12 años, y pasaba los días lluviosos pintando con acuarelas. Para cuando la historia llegó a manos de Lloyd, los personajes estaban en una isla desierta. Días después dibujó un barco hundido cerca de una isla inventada. Recordando esos momentos, Lloyd escribiría:

“…con mi nueva caja de acuarelas intenté hacer un mapa de la isla que había dibujado. Stevenson entró cuando yo lo terminaba y mostrando ese amable interés por todo que yo hacía, se apoyó sobre mi hombro, y pronto se puso a construir el mapa y darle un nombre. ¡Nunca olvidaré la emoción al ver la Isla del Esqueleto, la Colina del Catalejo, ni la emoción que sentó en mi corazón con las tres Cruces Rojas! ¡Pero la emoción fue aún mayor cuando escribió las palabras “La isla del tesoro” en la esquina superior derecha! No tardó en demostrar grandes conocimientos sobre la isla y sus habitanteslos piratas, el tesoro enterrado, o el hombre que había sido abandonado en la isla. “Oh, es como para hacer una historia sobre ello”, exclamó. “Sí, que cuente quién enterró el tesoro, o por qué se llama la Isla del Esqueleto”, respondí en un paraíso de encanto…”

Al día siguiente de que Lloyd dibujase el mapa, Stevenson había escrito el primer capítulo. Se convirtió en la rutina diaria el que Stevenson escribiese por la mañana un nuevo capítulo y lo leyese en voz alta a su familia, que le hacía sugerencias. Lloyd, por ejemplo, insistió en que no hubiera mujeres en la historia. El padre de Stevenson se divertía como un niño con la historia y pasó un día escribiendo el contenido exacto del cofre marino de Billy Bones, que Stevenson adoptaría palabra por palabra. Fue también su padre quien sugirió la escena donde Jim Hawkins se oculta en el barril de manzanas. Dos semanas más tarde, un amigo, el doctor Alexander Japp, llevó los primeros capítulos al editor de la revista Young Folks, que se mostró de acuerdo con publicar un capítulo semanal. Stevenson escribiría un capítulo al día durante quince días, pero llegado cierto momento comenzaron a faltarle las palabras.
Cuando el otoño llegó a Escocia, los Stevenson dejan sus vacaciones de verano y regresan a Londres. Stevenson tenía un problema crónico en los bronquios. Preocupado por el plazo de entrega viajó en octubre a Davos, Suiza, donde la interrupción del trabajo y el aire limpio de montaña obran maravillas. Ya recuperado, fue capaz de seguir a razón de un capítulo por día y pronto termina la historia.

“Quince hombres tras el cofre del muerto…
¡oh, oh, oh, y una botella de ron!
La bebida y el diablo se llevaron el resto
¡oh, oh, oh, y una botella de ron!”
[Pág. 211]

El protagonista de este magnífico libro es un niño, Jim Hawkins. Su emocionante aventura comienza el día en que un viejo marinero, el pirata Billy Bones,  con la cara marcada por un sablazo llega a la posada de su padre. El cofre que transporta el desconocido pirata contiene un extraño mapa que Jim descubrirá por casualidad. A partir de este momento, nuestro joven protagonista emprenderá un arriesgado viaje en busca del tesoro del temido capitán Flint. Perseguido por los enemigos de Bones, Hawkins abandona la posada familiar y se embarca en la mayor aventura de su vida, oculto como polizón en un barco en el que se prepara un motín. Para salir vivo, Jim tendrá que enfrentarse al carismático pirata Long John Silver, que también va tras el tesoro del legendario capitán Flint. Un clásico de la literatura de aventuras, La isla del tesoro es la historia de piratas por excelencia.

«Clásicos inolvidables para disfrutar, compartir y dejar volar la imaginación.»

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Robert Louis Stevenson

El autor:
Robert L. Stevenson nació el 13 de noviembre de 1850 en Edimburgo (Escocia). Su afición por excelencia era viajar, aunque no gozaba de buena salud. Se casó con Fanny Osbourne y fue precisamente el hijo de esta, Lloyd, quien inspiraría La isla del Tesoro. Antes de llegar a constituirse en novela, fue un relato oral con el que pasaba el tiempo al lado de Lloyd. La obra se publicó en 1883; tres años más tarde publicó El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde. Inició con su mujer una travesía en barco, su gran pasión, llegando en 1980 a Apia (Samoa), donde levantó una casa de estilo polinesio y convivió con los nativos, que le llamaban Tusitala (el que cuenta cuentos). Allí comenzó sus relatos sobre los mares del Sur, con títulos como Bajamar o Secuestrado. Varias de sus novelas continúan siendo muy famosas y algunas de ellas han sido varias veces llevadas al cine del siglo XX, en parte adaptadas para niños. Fue importante también su obra ensayística, breve pero decisiva en lo que se refiere a la estructura de la moderna novela de peripecias. Fue muy apreciado en su tiempo y siguió siéndolo después de su muerte. Tuvo continuidad en autores comoJoseph Conrad, Graham Greene, G. K. Chesterton, H. G. Wells, y en los argentinos Adolfo Bioy Casares y Jorge Luis Borges. Falleció en 1894 en Vailima (Samoa).

El libro:
La isla del tesoro (Alfaguara Clásicos) (título original: Treasure Island, 1883) ha sido publicado por el Sello Alfaguara en su Colección Alfaguara Clásicos. Con prólogo de Albert Espinosa y traducción del inglés de Jordi Beltrán. Encuadernado en tapa dura, tiene 323 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo el vídeo de la magnífica película “La isla del tesoro”. Espero que la disfrutéis.

Para saber más:
http://en.wikipedia.org/wiki/Robert_Louis_Stevenson

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Archivado bajo Literatura, Literatura infantil y Juvenil, Literatura, Narrativa

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