Archivo mensual: abril 2016

“Las rosas de Stalin”, de Monika Zgustova

«Mi nombre es Svetlana Alilúyeva. Nací el 28 de febrero de 1926. Mi padre murió en 1953. Se llamaba Iósif Stalin

Cubierta de Las rosas de Stalin

Cubierta de: Las rosas de Stalin

Entrevistar a Monika Zgustova es un gusto. Habla despacio, con prosa suave y a cualquier pregunta sobre Svetlana, sobre su familia, sobre sus amores o sobre ella la responde con una gran rapidez conocedora a fondo de la que fue hija de “un monstruo moral”, como definió a su padre en una entrevista en los Estados Unidos. Y como muestra vale un botón, está lo que le pasó al primer novio de SvetlanaAleksei Kapler un cineasta judio. Cuando su padre se enteró de la relación, mandó al novio al terrible campo de concentración de Vorkutá, en el Círculo Polar Ártico. Otro gran disgusto que marcó su futuro fue cunado se enteró  de que su adorada madre, Nadezhda Allilúyeva, segunda esposa de Stalin, no había muerto de forma natural como le habían contado, sino que se había suicidado, se pegó un tiro en 1932, desesperada ante el maltrato de Stalin. La versión oficial soviética aseguraba que había fallecido de apendicitis.

Svetlana Alliilúyeva

Svetlana Allilúyeva

Y comenzaron mis preguntas, y la primera es muy clásica:
¿Cual fue el origen de la novela?
El origen de Las rosas de Stalin hay que situarlo en Nueva York. Paseando por la calle me detuve delante de una mesa con libros perteneciente a una librería de viejo, y vi que tenía en la mesa dos autobiografías de Svetlana. Compré uno de los ejemplares que leería en el avión de regreso a Europa. Cuando comencé a leerlo, no pude parar hasta terminarlo.
Al cabo de mes y medio aproximadamente  escucho la noticia de que Svetlana acababa de morir. Era el mes de noviembre del año 2011.
Al haber leído su autobiografía tenía unos conocimientos previos sobre ella y escribí algunos artículos en la prensa, y me di cuenta de que podía escribir una novela. Preferí la novela a la biografía porque esta sería demasiado impersonal, y yo quería escribir algo muy personal, como desde el interior de ella, y además no me interesaba toda su vida. Me interesaba, evidentemente, la convivencia con su padre; pero sobre todo me interesaba como una persona como ella habría llevado el exilio.
Svetlana se exilió a través de la India a Estados Unidos en 1967; y mis padres, con sus hijos, incluida yo, hicieron lo mismo unos siete años más tarde: Ir de Checoslovaquia a Estados Unidos a través de la embajada en Nueva Delhi.

¿Como definirías a Svetlana?
Svetlana es una persona muy difícil de definir porque tenía muchas caras y muchas identidades, hoy diríamos que es una persona bipolar. Una persona que no sabe lo que quiere con una personalidad muy débil, con una falta enorme de cariño, de amor, de seguridad, de familia…
A lo largo de su vida tuvo tres nombres; cuatro maridos, tres hijos de padres diferentes y protagonizó tres huidas difíciles. Cuando se fue a Nueva Delhi para llevar las cenizas del que fue el gran amor de su vida, el comunista indio Brayesh Singh, con el que las autoridades soviéticas no le habían permitido casarse, Svetlana se despidió de su hijo Josif, de 22 años, y de su hija Katia, de 17. Con el chico se reencontró 17 años después, a Katia no la volvió a ver en la vida.
Svetlana solo fue feliz en dos ocasiones: de niña, cuando vivía su madre y su padre la quería; y sus años de convivencia con el indio Brayesh Singh, un hombre mucho mayor que ella, un segundo padre.

Svetlana llego a los Estados Unidos en el momento álgido de la guerra fría, y Svetlana se convirtió en uno de los principales objetivos para los servicios secretos norteamericanos y soviéticos. ¿Era una traidora al sueño comunista? ¿O una espía enviada por Moscú bajo la apariencia de una mujer desquiciada? ¿Cómo iba la CIA a dejar pasar un testimonio tan abrumador de denuncia del régimen soviético sin utilizarlo a su conveniencia? En vez de la libertad, Svetlana es sometida a nuevas formas de vigilancia. A pesar de todo, en Estados Unidos se hizo rica con su famoso libro Veinte cartas a un amigo. Pero cada vez que lograba la estabilidad algo venía a perturbarla cuando no era ella misma. Su vida fue siempre una lucha para huir de la sombra de su padre y de los fantasmas del pasado hasta su muerte el 22 de noviembre de 2011 en Wisconsin.
Monika Zgustova nos presenta aquí una novela original, emocionante y llena de giros inesperados.

Con Mónika Zgustova

Con Mónika Zgustova

La autora:
Monika Zgustova aunque nacida en Praga el 22 de marzo de 1957, reside desde los años ochenta en España. Traductora, escritora y periodista (colabora con El País-Opinión, entre otros periódicos, nacionales e internacionales), tiene en su haber sesenta traducciones del checo y del ruso, de Bohumil Hrabal, Jaroslav Hasek, Václav Havel, Milan Kundera, Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva, entre otros, por las que ha recibido el premio Ciudad de Barcelona y el premio Ángel Crespo. Es autora de seis novelas entre las que destaca La mujer silenciosa, aclamada entre las mejores novelas del 2005, Jardín de invierno, muy elogiada por la crítica y La noche de Valia, premio Amat-Piniella 2014 a la mejor novela del año. Su obra se ha traducido a nueve idiomas, entre ellos inglés y alemán, con cuatro de sus novelas publicadas en Estados Unidos. Ha estrenado dos obras de teatro.

El libro:
Las rosas de Stalin ha sido publicado por la Editorial Galaxia Gutenberg. Ecuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 335 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo muy interesante sobre la vida de la hija de Stalin, Svetlana Allilúyeva.

Para saber más:
Svetlana en la Wikipedia, en inglés
http://www.monikazgustova.com/  (web oficial de la autora)

Svetlana Alilúyeva durante una rueda de prensa que dio a los medios el 27 de abril de 1967 en Nueva York

Svetlana Alilúyeva durante una rueda de prensa que dio a los medios el 27 de abril de 1967 en Nueva York

Svetlana junto a su padre y su hermano Vasily

Svetlana junto a su padre y su hermano Vasily

Iósif Stalin junto a su hija Svetlana Alilúyeva, en 1935

Iósif Stalin junto a su hija Svetlana, en 1935

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“El pequeño jardinero”, de Emily Hughes

Para lectores a partir de 4 años
«Una hermosa metáfora sobre la fuerza del amor y la importancia de perseverar»

Cubierta de El pequeño jardinero

Cubierta de: El pequeño jardinero

Después de terminar de leer El pequeño jardinero, y ya sentado frente al ordenador para escribir la reseña, me acuerdo de un pequeño cuento de los Hermanos Grimm titulado Los duendes y el zapatero. En el cuento, un humilde zapatero recibe la ayuda de unos duendes que le cosían el cuero y los zapatos quedaban perfectos.
El pequeño jardinero nos cuenta la historia de un joven jardinero apenas más grande que un dedo pulgar que usa sombrero de paja y tiene por mascota una lombriz.
Su jardín lo era todo para él, su hogar, su cena, su alegría, pero no se le daba muy bien la jardinería y por más que trabajase, y trabajase y se esforzara era muy pequeño para un jardín tan grande.
Pero en medio del jardín ha crecido una flor preciosa, que aunque no lo diga la autora es una zinia roja. Y trabajó todavía más, mañana, tarde, noche, y claro, acabó agotado. Tan agotado y cansado que una noche pidió un deseo: “ojalá tuviera un poco de ayuda”.

Pero no os voy a contar más, prefiero que lo leáis vosotros, y como decía al principio es una hermosa metáfora y un precioso homenaje visual a la perseverancia en el trabajo.

Lee las primeras páginas.

Emily Hughes en su estudio

Emily Hughes en su estudio

La autora:
Emily Hughes es una ilustradora que vive en el Reino Unido, pero que en realidad nació en la pintoresca localidad de Hilo, en Hawái. Su obra ha sido expuesta en numerosas galerías londinenses y su libro Nana Shaped Like a Banana quedó finalista del Premio Macmillan 2012 en la categoría de libros Infantiles ilustrados. Publicado en Inglaterra por el sello Flying Eye Books, su primera obra en España, Salvaje, fue reconocida con el Premi Llibreter 2015. El pequeño jardinero, un delicado álbum infantil donde la naturaleza se convierte de nuevo en el medio y en el fin de su pequeño protagonista, es una delicada alegoría que hará las delicias de pequeños y mayores.

La traductora:
Susana Rodríguez Álvarez es licenciada en Psicología por la Universidad Complutense de Madrid. Tras realizar varios cursos de edición, en 1999 comenzó a trabajar como encargada de librería en Ediciones Hiperión. A partir de 2010 comienza a colaborar como editora y correctora con Nórdica Libros, Errata Naturae, Capitán Swing… En la actualidad es editora de mesa en Impedimenta y ha traducido varios libros infantiles.
Tengo que añadir que me parece magnífico que una editorial incluya una biografía, aunque sea pequeña, del traductor, en este caso traductora. Creo que sería deseable que todas las editoriales tomaran ejemplo de la Editorial Impedimenta.

El libro:
El pequeño jardinero (título original: The little Gardener, 2015) ha sido publicado por la Editorial Impedimenta en su Colección La Pequeña Impedimenta. Traducido del inglés por Susana Rodríguez Álvarez.  Encuadernado en Cartoné holandesa 23 x 26 cm tiene 40 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Para saber más:
http://e-hug.blogspot.com.es/  (Blog de Emily Hughes)
http://blog.picturebookmakers.com/post/137152829936/emily-hughes

Zinia roja

Zinia roja

Impedimenta

La Zinia de Impedimenta

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