“Óyeme con los ojos”, de Gloria Cecilia Díaz (Ilustraciones de Chata Lucini)

Para jóvenes a partir de 10 años
«Lista de Honor CCEI, 2001»
“Horacio soñaba con entrar allí, pero la señora no era amiga de su familia”

“El barrio donde vivía Horacio se llamaba «El jardín del Príncipe». Una vez, el niño le preguntó a su papá dónde andaba ese príncipe.
—En los cuentos —contestó su padre mirándolo fijamente a la cara y pronunciando muy despacio las palabras.
Horacio era sordo. Pero no de nacimiento. Tuvo una enfermedad cuando era pequeño. Los sonidos se fueron entonces, de repente”.

Cubierta de Óyeme con los ojos

Cubierta de: Óyeme con los ojos

Con estas frases comienza una de las novelas más bonitas que he leído en los último años y que le agradezco a la escritora colombiana Gloria Cecilia Díaz que la escribiera. Las ilustraciones de Chata Lucini enriquecen el libro.
El protagonista es Horacio que vive con sus padres y sus hermanos  Claudio y Banu. Él no puede oír, pero oye con los ojos; y puede hablar con su voz «oxidada» o «cautiva», o con las manos en el lenguaje de los sordos. En su barrio todas las casas son iguales, todas…, no; hay una casa diferente a las demás, donde todo es «curvo, ovalado, ondulado».
Además del cariño de su familia, tiene la ayuda de Emma, la amiga de su madre, una mujer de salud delicada y siempre alegre. Ella le regala unos gemelos con los que puede observar todo lo que le interesa. Es la auténtica hada madrina de Horacio.
Como es muy curioso, se dedica a espiar la casa, y un día decide entrar. Mientras admira ciertos objetos, es descubierto por la dueña. Especialmente le llaman la atención un cuadro de Miró, y un poema de García Lorca, publicado en un libro tan pequeño que tenía que leerlo con una lupa. A Horacio le parece que Beatriz, la dueña, tiene miedo de él. Beatriz no acepta los defectos de los demás (Diana, una ahijada suya, también es sorda).
Beatriz tiene un accidente de coche y se queda impedida. Ahora ella también necesita ayuda, y tiene que contratar a una persona, Ofelia, de quien Horacio no tarda en hacerse amigo. Poco a poco va consiguiendo ser aceptado por Beatriz, que le deja recorrer la casa a su gusto y consigue que su madre la acompañe a la rehabilitación. La casa de Beatriz había sido construida hacía mucho tiempo por sus bisabuelos al estilo de Gaudí, y tenía muchos objetos valiosos, como cuadros, y joyas, porque la bisabuela era diseñadora de joyas.
Horacio enseña a Beatriz el lenguaje de los sordos. Poco a poco, Beatriz aprende a aceptar los defectos físicos de los demás y sus propias limitaciones. Entonces, decide escribir a su ahijada Diana para verla de nuevo.
Precioso.

Lee las primeras páginas.

La autora:

Gloria Cecilia Díaz

Gloria Cecilia Díaz

Gloria Cecilia Díaz es colombiana, pero reside desde hace años en París. Comenzó en Colombia, pero han sido Francia y España los escenarios de su trabajo; el primero, por ser el país donde reside y escribe; el segundo, porque es donde publica sus libros. Es una asidua lectora de literatura, especialmente de literatura infantil. Considera que lectura y escritura están íntimamente unidas. Ha residido algunos años en Barcelona, ciudad por la que siente un especial afecto, cuya arquitectura modernista ha sido siempre objeto de su admiración.

La ilustradora:

Chata Lucini

Chata Lucini

Chata Lucini nació en Madrid y estudió Bellas Artes en la Facultad de San Fernando. Comenzó pintando, pero pronto se interesó por la ilustración infantil. Sus primeras publicaciones las hizo en 1978 y estas se han convertido en la manera de expresarse y relacionarse con el mundo exterior. Para ella, todo lo que gira a su alrededor es una fuente inagotable de su espacio creativo.

El libro:
Óyeme con los ojos ha sido publicado por la Editorial Anaya en su Colección Sopa de libros. Encuadernado en rústica, tiene 86 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo una poesía de Sor Juana Inés de la Cruz la gran escritora del Barroco de Indias, la llamada Décima Musa o Fénix de México, titulada Sentimientos de ausente de la que reproduzco un fragmento, que además da título al libro:

“Óyeme con los ojos,
Ya que están tan distantes los oídos,
Y de ausentes enojos
En ecos de mi pluma mis gemidos;
Y ya que a ti no llega mi voz ruda,
Óyeme sordo, pues me quejo muda”.

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Archivado bajo Literatura, Literatura infantil y Juvenil, Literatura, Narrativa

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