“Cuentos completos”, de Nikolái Gógol

«Todos hemos salido de debajo del capote de Gógol»

Cubierta de Cuentos completos, Nikolái Gógol

Cubierta de: Cuentos completos, de Nikolái Gógol

“Si hubiera que elegir a un escritor ruso, uno solo, cuya obra fuera indispensable piedra angular del inmenso, complejo, bárbaro, inabarcable y siempre asombroso edificio que constituye la literatura rusa, no dudaría un segundo: elegiría a Nikolái Gógol. Ni el angustiado Dostoievski (de quién es la frase que abre esta reseña), ni el compasivo Tolstói, ni el melancólico Chéjov, por citar una trilogía poco menos que sagrada, y sin pretender, por supuesto, poner en duda su fundamental papel en la construcción de la idea de Rusia y de lo ruso. Gógol, por encima de incluso de su admirado Pushkin, cumbre del romanticismo ruso, representa la esencia intrínseca, el tuétano, de eso que llamamos, a menudo con involuntario deje sentimental y exotista, el alma rusa, sea esta lo que sea.
Con este párrafo comienza el estupendo prólogo titulado Inventado Rusia que Jesús Palacios ha escrito para esta recopilación completa de los Cuentos de Nikolái Gógol.

Es imposible considerar la literatura rusa sin tener en cuenta la importancia de la figura de Nikolái Gógol. En el curso de una carrera sorprendentemente corta, que duró unos diez años desde sus primeras publicaciones hasta el inicio de su último descenso a la locura, Gógol, un escritor originariamente de Ucrania, una zona del mundo de habla rusa tradicionalmente considerada poco ilustrada, lograría la transformación de la literatura rusa, encauzándola en la dirección en la que, tanto la literatura rusa como la mundial, se dirigiría en los siguiente 150 años. Además de su influencia directa en autores rusos posteriores; Nabókov, por su parte, lo llamó ‘el más grande artista salido de Rusia’, la obra de Gógol puede considerarse como los textos fundacionales de muchos movimientos literarios contemporáneos. Grotesco y surrealista, uno de los primeros autores que utilizó el inconsciente como fuente de inspiración literaria, Gógol es a un tiempo un clásico indiscutible de la literatura mundial, así como increíblemente moderno en su entendimiento de la condición humana, anticipándose a la obra de autores como Joyce, Bulgákov y Kafka.
Esta es la primera edición completa de los relatos de Gógol en una generación, pues hasta el día de hoy solo existía la que Teresa Suero realizó para la Editorial Bruguera, en su famosa colección Libro clásico, en 1970, y que no era tan completa como la que nos presenta la Editorial Nevsky Prospects.
Esta edición reune toda su ficción breve, desde los primeros cuentos ucranianos a los romances históricos, hasta las historias de San Petersburgo, que se cuentan entre la más perturbadora e inteligente escritura sobre la alienación de la ciudad.
También incluye fragmentos y relatos inconclusos escritos durante su carrera, convirtiendo este libro en el compendio más completo hasta la fecha de la obra de uno de los mayores escritores rusos de todos los tiempos.

Para que nos demos cuenta de la importancia de Gógol en la literatura rusa, trascribo un párrafo del artículo publicado por León Trotsky el 21 de febrero de 1902 en el número 43 de la revista  Vostóchnoe Obosrénie:
“Antes de Gógol hubo Teócritos y Aristófanes rusos, Corneilles y Racines patrios, Goethes y Shakespeares nórdicos. Pero no teníamos escritores nacionales. Ni siquiera Pushkin está libre del mimetismo, y de ahí que lo denominaran el “Byron ruso”. Pero Gógol fue sencillamente Gógol. Y después de él nuestros escritores dejaron de ser los dobles de los ingenios europeos. Tuvimos sencillamente Grigoróvich, sencillamente Turguéniev, sencillamente Gonchárov, Saltikov, Tolstoi, Dostoievski, Ostrovskv… Todos derivan genealógicamente de Gógol, fundador de la narrativa y la comedia rusas. Tras recorrer largos años de aprendizaje, de artesanía casi, nuestra “musa” presentó su producción maestra, la obra de Gógol, y entró a formar parte con pleno derecho de la familia de las literaturas europeas”.

La obra se abre con Veladas en el caserío cerca de Dikanka, escritos entre 1831-1832. Aparecieron en diversas revistas y fueron publicados en forma de libro cuando Gógol, que había pasado su vida en Ucrania hasta los diecinueve años de edad, tenía veintidós. Puso sus tempranas impresiones y recuerdos de infancia en estas escenas de la vida campesina. En una serie de cartas a su madre, le pidió que escribiera descripciones de costumbres pueblerinas, vestidos, supersticiones y antiguas historias.
A continuación, Mirgorod. Cuentos que sirven como continuación a Veladas en el caserío cerca de Dikanka, y donde encontramos en la primera parte Terratenientes del viejo mundo que nos describe la vida idílica de dos ancianos propietarios entregados a una insaciable glotonería y un mutuo afecto que al final se descubre que era la auténtica base de su existencia. Tarás Bulba es una novela histórica y romántica que transcurre durante el siglo XVI.
La segunda parte comienza con El Vií es un cuento de terror. El título se refiere al nombre de la criatura demoníaca que protagoniza la trama. Gógol afirma que el Vií, el rey de los gnomos, era una criatura del folclore ucraniano. Sin embargo, se trata de un elemento puramente literario. En realidad, el monstruo de Gógol está basado en descripciones folclóricas de San Juan Casiano, y no tiene relación con el folclore eslavo precristiano, aunque unos pocos elementos de la historia se encuentran en diversos cuentos de Europa Oriental.
La última narración tiene un largo título: Por qué discutieron Iván Ivánovich e Iván Nikíforovich , y es un cuadro de costumbres que retrata los gozos y miserias de la vida provinciana, a través de la ruptura por una nimiedad de la entrañable relación entre dos viejos e inseparables amigos.

A continuación, y dentro de lo que podríamos llamar Las historias de San Petersburgo compuesta de cinco relatos: La avenida NevskiLa narizEl retratoEl capote, y el Diario de un loco.
La avenida Nevsky, una novela compuesta de dos relatos paralelos, que cuentan dos historias de amor, la del artista-pintor Piskarev y la de su compañero, el teniente Pirogov. El lugar en el cual se desarrollan los hechos es precisamente la avenida Nevski, la principal avenida de Sant Petersburgo.

La nariz, escrito en 1836, trata de un hombre que se levanta un día y advierte que ha perdido su nariz. Más tarde se la encuentra por la calle y descubre que ésta ha desarrollado su propia vida social y que incluso ha alcanzado un estatus más alto que el suyo.
El capote escrito entre 1839 y 1841, y publicado en 1842. El relato, presenta la historia de Akaki Akákievich Bashmachkin, un funcionario de San Petersburgo que trabaja como copista en los escalafones más bajos de la administración rusa. Pese a su humilde condición, debe gastar todos sus ahorros en encargar un nuevo capote para protegerse del duro invierno petersburgués. Cuando al fin lo consigue, es víctima de un ladrón que se lo arrebata. Bashmachkin muere de frío. Su espectro vaga por las calles de San Petersburgo, robando los capotes de sus inmisericordes convecinos.

La calesa y Roma completan la obra junto con una serie de Fragmentos. La edición se complementa con un amplio vocabulario muy útil.

El autor:

Nikolái Gógol

Nikolái Gógol

Nikolái Vasílievich Gógol nació en Soróchyntsi el 1 de abril de 1809, una aldea cosaca en lo que ahora es Ucrania. En 1828 se mudó a San Petersburgo, donde iniciaría su carrera literaria tras algunos falsos comienzos en 1831, cuando se publicó su primer volumen de relatos ucranianos, Tardes en una granja cercana a Dikanka. Tras su publicación entró en contacto con Alexander Pushkin, una relación importante que le marcaría durante el resto de su vida. Gógol publicó tres libros más de relatos ucranianos, y después, tras un periodo fallido como profesor de la Universidad de San Petersburgo, escribió entre 1835 y 1842 los relatos fantásticos y surrealistas sobre San Petersburgo por los que es más conocido. Siempre nervioso y obsesivo, Gógol comenzó, tras la publicación triunfal de la primera parte de su novela Almas muertas en 1842, a sufrir de manía religiosa. Bajo la influencia de su líder espiritual, empezó a creer que la escritura era pecado, y a finales de 1851 quemó varios manuscritos, entre ellos la segunda parte de Almas muertas. Después se negó a aceptar comida, hasta dejarse morir de hambre el 4 de marzo de 1852 en Moscú, tenía 42 años.

El libro:
Cuentos completos ha sido publicado por la Editorial Nevsky Prospects en su Colección Clásicos Recuperados. La traducción de los textos a corrido a cargo de Vladímir Aly, María García Barris, Fernando Otero Macías, Marta Sánchez-Nieves Fernández, y Joaquín Torquemada Sánchez. Encuadernado en rústica, tiene 816 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo de un documental soviético con imágenes a partir de 1939, 130 aniversario de nacimiento de Gogol, y 1952, 100 años después de su muerte. Está subtitulado en inglés.

Para saber más:

http://edicionesnevsky.com/

 

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Archivado bajo Literatura, Literatura, Narrativa

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