“Treinta doblones de oro” de Jesús Sánchez Adalid

Sánchez Adalid nos descubre la fascinante y dolorosa historia del Cristo de Medinaceli, entre otras cosas.
Un viaje a la España de finales del siglo XVII.

Cubierta de: Treinta doblones de oro

Cubierta de: Treinta doblones de oro

Estamos acostumbrados a que la literatura española, sobre todo en el campo de la novelesca, al narrarnos una apasionante historia del siglo XVII la gran mayoría de las veces se centre sobre todo en los momentos más esplendorosos de aquel Siglo de Oro en que los artistas y literatos deslumbraron al mundo con su genio, o en que las armas de los Tercios Viejos y Nuevos eran el terror de protestantes e ismaelitas. Pocas son las que van más allá de oscuros lances en callejones madrileños o que nos muestren con orgullo la inmensa puerta al Nuevo Mundo que era Sevilla. Así pues hemos de congratularnos al tener en el mercado literario una novela que centra su punto de mira al final de aquel siglo áureo y que mediante una prosa clara nos lleve a la España de la decadencia y de la muerte con honor. Me refiero a la última obra de Jesús Sánchez Adalid, Treinta doblones de oro.

La novela, escrita en primera persona, nos cuenta la historia de un joven llamado Cayetano, alias Tano, cuando está malviviendo de oficio en oficio por las calles de Sevilla, es llamado a servir como administrativo en el palacio don Manuel de Paredes, anteriormente gran señor, y aunque al principio cree que va a encontrar una vida regalada entre aquellas paredes pronto se da cuenta de que, al igual que el Buscón al entrar al servicio del hidalgo, allí solo va a encontrar miserias, hambre y deudas. En un primer momento viendo que se le adeudan varios sueldos decide abandonar la casa pero las buenas artes de la esposa de don Manuel y el amor de una muchacha de la casa, Fernanda, le convencen de que siga trabajando allí hasta que lleguen mejores días. Pero como las desgracias nunca vienen solas un mal día reciben la noticia de que el navío Jesús Nazareno se ha hundido a causa de un temporal, arrastrando consigo no solamente la preciada carga del comerciante don Manuel sino también la única esperanza de sobrevivir de aquella familia. Destrozados ya se ven en la indigencia cuando de pronto reciben unas propiedades en las Islas Canarias. Es por eso que Cayetano, nuestro protagonista, se embarcará en aquella dirección, comenzando así una apasionante aventura por el Norte de África en donde conocerá el asedio de La Mamora, también llamado San Antonio de Ultramar.  Despojado de sus armas pasa a ser cautivo en tierras de Barbería, justamente en Mequinez, en donde, a través de sus penas como esclavo, conoceremos como malvivían los cristianos bajo el peso del alfanje de Alá.

Treinta doblones de oro no es una novela más de aventuras pues a través de ella podemos ver un claro reflejo de en qué estado se encontraba España sobre todo a partir de 1680. Hallamos un país en decadencia, tanto política como socialmente. Las riquezas americanas, en vez de enriquecer al país, a ser utilizado casi en su totalidad por las empresas guerreras de los Hasburbgo, lo han llevado en varios ocasiones a la bancarrota, aumentando sobre todo a partir de finales de siglo la corrupción, el caos administrativo y la devolución de la moneda, produciendo a muchos a la ruina. Y si a eso se le añade que los comerciantes italianos, franceses y holandeses han puesto sus empresas en España y desvían los beneficios a sus países, sin redundar ninguno en el mercado español, es de imaginar el estado de hundimiento político en la patria de Carlos II, el último Austria. Como consecuencia de esta mala praxis política y económica, la decadencia social es palpable ya que se produce el hundimiento de las clases sociales, produciendo la ruina de muchos comerciantes y hacendados, cayendo muchos desde lo alto hasta la indigencia, al igual que le pasa en la novela al señor de Cayetano.

Jesús Sánchez Adalid tiene el don de narrar de forma pausada y reflexiva. Literariamente deudora de la elegancia de la mejor novela clásica, en donde prima la narración, la peripecia y el conflicto por encima del dato y la recurrencia a una épica del refrito.

El autor:

Jesús Sánchez Adalid

Jesús Sánchez Adalid

Jesús Sánchez Adalid a pesar de nacer en Don Benito, Badajoz, España, en julio de 1962, pasó su infancia en Villanueva de la Serena, Badajoz. Durante su infancia estudió en colegios públicos y su adolescencia fue similar a la del resto de los chicos de su edad, teniendo algún que otro noviazgo que no terminó de cuajar. Posteriormente, se licenció en derecho por la Universidad de Extremadura y realizó los cursos de doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. A los 25 años, luego de ejercer como juez en Villanueva durante dos años, decidió entrar en el seminario, llegando a contactar con organizaciones como Amnistía Internacional y otras ONG con la intención de convertirse en misionero. También se licenció en Derecho Canónico por la Universidad Pontificia de Salamanca, hasta que finalmente, terminó ejerciendo de sacerdote en el pueblo de Azuaga, en la provincia de Badajoz.
Su amplia y original obra literaria ha conectado con una variada multitud de lectores gracias a la veracidad de sus argumentos y a la intensidad de sus descripciones, que se sustentan en la observación y la documentación. Sus novelas constituyen una penetrante reflexión acerca de las relaciones humanas, la libertad individual, el amor, el poder y la búsqueda de la verdad.
La obra de Sánchez Adalid se ha convertido hoy en un símbolo de acuerdo y armonía entre Oriente y Occidente, entre las religiones, razas y pueblos que forman la humanidad. Porque su ideario se sostiene sobre la base de que cualquier cultura necesita de la mezcla de muchas influencias. Sobre todo, en un mundo desgarrado por la intolerancia y el fanatismo.

El libro:
Treinta doblones de oro ha sido publicado por Ediciones B. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 430 páginas.

 Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Para saber más:0

http://es.wikipedia.org/wiki/Jes%C3%BAs_S%C3%A1nchez_Adalid

2 comentarios

Archivado bajo Historia, Literatura, Literatura, Narrativa

2 Respuestas a ““Treinta doblones de oro” de Jesús Sánchez Adalid

  1. Joaquin

    Estoy totalmente de acuerdo con la reseña y la crítica. Es una novela sensacional, como nos tiene acostumbrados Sanchez Adalid: buena escritura y buena historia.

  2. Juanjo

    Muy buen escritor, que deja huella y ayuda a pensar. Una lectura apasionante que no se puede dejar. Gracias.

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