Archivo diario: 30 julio, 2013

El 30 de julio de …

Giorgio Vasari

Giorgio Vasari

El 30 de julio de 1511 nacía en Arezzo, Italia, Giorgio Vasari, arquitecto, pintor y escritor italiano. Como arquitecto, su obra principal fue el Palacio de los Uffizi en Florencia. Como primer historiador del arte italiano, inició el género con una enciclopedia de biografías artísticas que continúa hoy. Vasari acuñó el término Renacimiento («rinascita»), consciente del continuo renacer en las artes desde los tiempos de Alberti. Publicada su primera edición en 1550, y dedicado al duque Cosme I, fue parcialmente ampliado y reescrito en 1568 y dotado de retratos en grabado de artistas —algunos inventados— titulado Le Vite de’ più eccellenti architetti, pittori et scultori italiani. El libro comienza con un prólogo técnico sobre arquitectura, escultura y pintura, agrupadas bajo la denominación de «artes del diseño» e incluía un tratado informativo y valioso sobre las técnicas empleadas en las artes. Continúa con una introducción sobre el origen de las artes desde los pueblos antiguos hasta la Edad Media(como decadencia del arte) y presenta el Renacimiento como la etapa de renovación. Sus biografías están salpicadas de historias entretenidas. La obra sigue siendo un clásico. 

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«La librería encantada» de Christopher Morley

«…y déjeme decirle que el negocio de los libros es muy distinto a otros. La gente no sabe que quiere los libros. Usted, por ejemplo. Basta con mirarlo un instante para darse cuenta de que su mente padece una tremenda carencia de libros y, sin embargo, ahí sigue, dichosamente ignorante. La gente no va a ver a un librero hasta que un serio accidente mental o una enfermedad los hace tomar conciencia del peligro. Entonces vienen aquí. »

Cubierta de: La librería encantada

Cubierta de: La librería encantada

Quien leyó La librería ambulante (título original: Parnaso en ruedas) acogerá este libro con cariño y un poco de ansiedad; y quién no lo leyó, correrá a por él en cuanto termine de leer La librería encantada.
La librería encantada es la continuación natural de La librería ambulante y naturalmente seguimos contando con el matrimonio formado por el vendedor Roger y la aventurera Helen ya con unos años más a cuestas que se acaban de asentar en el barrio de Brooklyn. En una casa antigua de la calle Gissing montan su negocio y su hogar  al que acuden, de un lado u otro de Nueva York, todo tipo de personajes singulares, incluidos jóvenes publicistas, farmacéuticos alemanes y guapísimas herederas; por no hablar de sus amigos libreros, que se reúnen allí cada poco para disfrutar la tarta de chocolate de Helen y los discursos incendiarios, y a la vez llenos de sensatez, del pequeño gran Roger.
La vida transcurre tranquila en esta librería encantadora (nunca mejor dicho) y en la placentera vida de estos personajes insólitos… pero no es así: nos encontramos justo al final de la Primera Guerra Mundial, en medio de una época convulsa, llena de avances técnicos, emociones contradictorias y mucho suspense. Porque, aunque hace tiempo que acabaron sus aventuras rurales, nuestros personajes seguirán protagonizando situaciones tan divertidas como rocambolescas en la gran ciudad, una ciudad magistralmente dibujada, con ese toque de humor refinado que ya cautivó a los lectores de La librería ambulante.

Hasta que un buen día un cierto y estimado libro “Cartas y discursos de Cromwell” desaparece… y aparece de nuevo misteriosamente como si tuviera vida propia. Acaban de contratar a Titania, una joven ayudante a la que su padre quiere dar una profesión y, bajo cuerda, hace que la contrate Roger. Pero un joven publicista aparece de improviso y se queda prendado de la chica, frecuentando la librería muy a menudo.

Y entre la sencilla historia acerca de esta obra se cuelan reflexiones, anécdotas e historias sobre libros, la vida, las guerras, el arte de fregar los platos y, ¡como no!, los libreros. Una obra deliciosa, incisiva, divertidísima y que emocionará a todos los amantes del libro y de las librerías, a cuyos propietarios va dedicada la obra en el escueto prólogo.

«Agradezco humilde y sinceramente la devolución de este libro que, tras sobrevivir a los peligros de la biblioteca de mi amigo, regresa ahora a mí, sano y salvo, en condiciones razonablemente aceptables.
Agradezco humilde y sinceramente que mi amigo no le diera este libro a su hijo como si fuera un juguete ni lo usara como cenicero para sus puros, ni para afilar los dientes de su mastín.
Cuando presté este libro lo di por perdido: me resigné a la amargura de verlo partir para siempre; nunca pensé que volvería a ver sus páginas.
¡Pero ahora que mi libro me ha sido devuelto, me siento pletórico de regocijo y gratitud! Traedme aquí al gordo marroquinero para reencuadernar el volumen y ponerlo en su lugar de honor en mis estanterías: pues mi libro prestado me ha sido devuelto.
Ahora, por lo tanto, tendré que devolver algunos de los libros que yo mismo he tomado prestados.
»

Christopher Morley

Christopher Morley

Christopher Morley nació en Haverford, Pensilvania, el 5 de mayo de 1890 y murió el 28 de marzo de 1957.  Estudió en Harverford College, donde su padre trabajaba como profesor de matemáticas. Posteriormente, se matricularía en la universidad inglesa de Oxford para estudiar historia moderna durante tres años (época que contaría en su novela autobiográfica de 1931 John Mistletoe). En 1913, de vuelta en Estados Unidos, se instaló en Nueva York y comenzó a trabajar en la editorial Doubleday. Pocos años después se convertiría, recorriendo Estados Unidos como columnista y reportero, en uno de los periodistas más prestigiosos de su época.
Su primera novela, La librería ambulante (Periférica 2012), fue publicada en 1917; en 1919 apareció su continuación, La librería encantada. Una de sus obras más conocidas, Kitty Foyle, publicada en 1939 y trasladada al cine con el mismo título (en España como Espejismo de amor); su protagonista, Ginger Rogers, obtuvo un Oscar por su papel como Kitty.
Inteligente, lúcido y sofisticado, fue un escritor de éxito y al mismo tiempo un escritor de culto. Se ha dicho de él, comparándolo con Noel Coward, que su refinamiento era indudablemente británico. Sutil humorista, dijo de sí mismo que amaba tanto a Shakespeare como al Conan Doyle de las aventuras de Sherlock Holmes. Sin embargo, sus dos grandes maestros fueron compatriotas suyos: Walt Whitman y Mark Twain. El eco de su obra se encuentra en escritores de distintos países y generaciones: de Kingsley Amis a Tom Wolfe.

La librería encantada (título original: The Haunted Bookshop, 1919) ha sido publicado por la Editorial Periférica. Traducido del inglés por Juan Sebastián Cárdenas. Está encuadernado en rústica y tiene 320 páginas.

Cómpralo a través de este enlace en Casa del Libro.

Para saber más:

http://www.christophermorley.org/

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