Archivo diario: 23 julio, 2013

El 23 de julio de …

Raymond Chandler

Raymond Chandler

El 23 de julio de 1888 nacía en Chicago, Estados Unidos, Raymond Chandler Fue uno de los mejores escritores de novela negra. Su prosa no carece de cualidades estéticas: su estilo supera el impresionismo de Hammet y es característicamente irónico y frecuente en rasgos de ingenio cáustico, sobre todo, en los diálogos. Gracias a él la novela negra ganó una dignidad literaria desconocida hasta entonces. Su primer cuento fue Blackmailers Don’t Shoot, para la revista Black Mask, un pulp dedicado a los relatos de acción; desde entonces no abandonó el género.
Intentó imitar a Dashiell Hammett, pero su estilo es muy diferente; Hammett es seco e impresionista, y Chandler irónico y cínico. Creó ya por entonces al detective privado Philip Marlowe. Entre 1933 y 1939, produjo 19 relatos.
A los 51 años aparece su primera novela, El sueño eterno (1939), donde Marlowe se mueve por la cara oscura del soleado Los Ángeles y ayuda a evitar el infarto de un millonario al rescatar a su hija de un chantaje; se considera, sin embargo, que su mejor novela es El largo adiós de (1953), en la cual descubre al asesino de la hija de un millonario, de un escritor y de un amigo suyo. En1943 se le propuso trabajar en Hollywood adaptando el guion de Double Indemnity (Perdición), sobre la novela de James Cain, dirigida por Billy Wilder. 

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“En propia voz. Memorias” de Barbara Hendricks

«De joven sentía mucha empatía con el dolor de Maria Callas»

Cubierta de: En propia voz. Memorias

Cubierta de: En propia voz. Memorias

Entre los amantes de la música clásica es difícil encontrar a alguien que no haya escuchado la maravillosa voz de  Barbara Hendricks. Para los que no la conocen, ha escrito una autobiografía titulada En propia voz editada por RBA.

Barbara Hendricks nació el 20 de noviembre de 1948 en Stephens, Arkansas, Estados Unidos. Es soprano lírica e intérprete de jazz conocida también por su trabajo como activista por los derechos humanos, considerada una notable exponente en óperas de Mozart y en recitales. Actualmente, Hendricks es ciudadana sueca, aunque reside desde hace muchos años en Montreux, Suiza.

Barbara Hendricks conserva mucho de la pequeña Barbara Ann que vino al mundo en un pueblo de Arkansas. El mismo año en que se proclamó la Declaración Universal de Derechos Humanos que, sin embargo, resultó un espejismo para una niña negra que no podía entrar a los mismos sitios que los blancos y que vivía en un barrio segregado en el sur de Estados Unidos. «En noviembre de 1948 yo no tenía ni la misma protección legal ni los mismos derechos inalienables que un varón blanco, nacido ese mismo día y en ese mismo lugar, habría dado por descontado», recuerda Barbara Hendricks.

Barbara Hendricks en Cannes

Barbara Hendricks en Cannes

Aquellos fueron años difíciles. Años en los que nueve estudiantes negros expusieron sus vidas para integrarse en una escuela de blancos en Little Rock, y en los que la osadía de Rosa Parks por ocupar un asiento en la parte delantera de un autobús contribuyó a ampliar un poco más los derechos de la comunidad afroamericana. También fueron años de miedo. Ahora, camino de cumplir los 65 años, Hendricks asegura que ya no lo siente. «Lo bueno del miedo entonces era no saber a qué se lo tenía. Los padres creen que los niños no sabemos lo que sucede, pero lo intuimos. Cuando me di cuenta de qué se trataba ya pude dedicar mi energía a luchar contra él», confiesa en Madrid, donde presentó, acompañada de su buen amigo Pasqual Maragall, su autobiografía, con prólogo de político catalán.

Hendricks ha trabajado intensamente por los refugiados. Una lucha que se ha extendido en el tiempo y en el número de causas, que se pueden resumir en una: defender los derechos de los marginados por su color, su opinión política o su religión. Algo que ha hecho como Embajadora de Buena Voluntad de Acnur a lo largo de más de dos décadas y ahora ha sido nombrada Embajadora vitalicia honoraria de dicha organización, y de su Fundación para la Paz y la Reconciliación.

En el libro, además de compartir su activismo, la soprano, realiza un recorrido por su trayectoria musical que se inició en el coro de la iglesia en la que su padre era pastor protestante. Guiada por su alma gemela musical, Jennie Tourel, acudió a la Juilliard School, donde participó en las míticas -y para ella, decepcionantes- masterclass impartidas por una Maria Callas en el ocaso. Su voz la ha llevado, desde su debut profesional en 1974, a los teatros más importantes del mundo, en los que ha colaboró con los mejores solistas y directores de orquesta del mundo (en el libro dedica un capítulo especial a Karajan, Bernstein, Giulini y Muti).

Barbara Hendricks en la presentación del libro en Madrid, 2013

Barbara Hendricks en la presentación del libro en Madrid, 2013

De alma rebelde y mente inquieta, Hendricks, que estudió Matemáticas y química, se decantó por la música y ha probado, con éxito, en todos los géneros y repertorios –desde el Barroco a la música contemporánea, con incursiones en el jazz–, aunque siempre ha sentido una especial inclinación por la música de cámara y el lied (Canción lírica renacentista breve para voz solista y acompañamiento). Contraria a los espectáculos multitudinarios, cree que los principales problemas que sufre hoy la música están causados por la «globalización de la cultura. El arte clásico ha sido metido en una especie de gueto. En algunos canales de televisión ponen programas por la noche. El mayor problema es la accesibilidad -insiste-. Algo que no sucedía al principio de mi carrera y que ha provocado que parezca que pertenece a las élites. Tenemos una gran riqueza cultural pero nuestros hijos sufren malnutrición cultural, porque en lugar de comer “verduras” solo comen “chucherías”».

Con un vida «afortunada, en la que he estado acompañada por ángeles», levantada sobre dos pilares, la música y el activismo, Hendricks nunca hasta ahora se había planteado por cuál de estas facetas le gustaría ser recordada. Ante la pregunta, reflexiona: «Tal vez como una buena ciudadana»

En 1987 fue condecorada con la Legión de honor francesa y en 2000 recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. En 1998 fundó la Fundación Barbara Hendricks para la Paz y la Reconciliación, para facilitar la reconciliación en aquellos lugares donde han ocurrido conflictos. En 2001 participó en la ceremonia de los Premios Nobel, entregando el premio a Kofi Annan.

El libro se complementa con una cronología y una completa discografía. Incluye un fantástico compact disc, con letra y música que va de Schubert a una canción tradicional catalana, pasando por Beethoven, Billie Holiday y el espiritual negro.

En propia voz. Memorias (título original: Ma voice. Memoires, Editions des Arènes, Paris, 2011) ha sido publicado por la Editorial RBA en su Colección RBA Actualidad. Traducido por Francisco López Martín, tiene prólogo de Pasqual Maragall. Encuadernado en tapa dura con sobrecubierta, tiene 475 páginas.

Cómpralo a través de este enlace con Casa del Libro.

Como complemento pongo un vídeo de arteverum donde Barbara Hendricks acompañada al piano por Roland Pöntiner, interpreta el Ave Maria de Schubert.

Barbara Hendricks – Ave Maria (Franz Schubert)

Para saber más:

www.­barbarahendricks­.­com

 

 

 

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