Archivo diario: 26 junio, 2013

El 26 de junio de …

Pearl S. Buck en 1932

Pearl S. Buck en 1932

El 26 de junio de 1892 nacía en Hillsboro, West Virginia, Estados Unidos, Pearl S. Buck. Fue una escritora que obtuvo el Premio Pulitzer en 1935 y el Premio Nobel de Literatura en 1938. Pasó la mitad de su vida en China, adonde la llevaron sus padres misioneros con tres meses de edad y donde vivió unos cuarenta años. Es conocida por el apellido de uno de sus maridos ya que su apellido de soltera era Sydenstricker.

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“Para un ruiseñor” de Maria van Rysselberghe

Breve, delicada, intensa: una obra maestra de la narrativa más poética (y nunca antes traducida al español). Por la autora de la elogiadísima Hace cuarenta años.

Cubierta de: Para un ruiseñor

Cubierta de: Para un ruiseñor

Una playa del Mar del Norte, un marido ausente, un amigo de la pareja… y ella, la parte femenina de esa pareja, que nos contaba cuarenta años después cómo fue el (imposible) amor en la casa de la duna. «Éramos como dos instrumentos afinados de repente». Lo que importaba era ese «de repente», esa urgencia de ser, de saberse vivo, de querer caer y levantarse a un tiempo. Las breves pero intensas páginas de Para un ruiseñor no son menos conmovedoras que aquéllas de Hace cuarenta años. Es evidente que su autora rememora el mismo episodio vital, pero ahora con indudable tristeza. Si entonces volvía a poner en pie, con cada detalle, con cada mínimo gesto, un momento pasado que revivía como el más vivo presente, ahora parece no atreverse a volver enteramente a ese mundo. Y esa vida pasada no es ahora una existencia paralela, sino que adopta la figura de un ruiseñor que viene a cantar junto a su ventana, como si el camino de vuelta, que la autora recorría en Hace cuarenta años para volver al pasado vivo, se hubiera cegado de pronto y su recuerdo no fuera ya un mapa de regreso, sino pura melancolía.

Con ese lirismo que nos recuerda tanto a San Juan de la Cruz como a John Keats, que va del símbolo a lo real, Para un ruiseñor es mucho más que una memoria del amor: nos enseña a vivir en varios tiempos a la vez, a vivir la vida sin dejar de vivir nuestras vidas anteriores, a sobrevivir a la intensidad pasada sin perderla, y, lo más importante, sin renunciar a la intensidad presente. Pocas obras en prosa hay tan hermosas como ésta.

Lee las primeras páginas.

Retrato de Maria Van Rysselberghe

Retrato de Maria Van Rysselberghe

Maria Van Rysselberghe nació en Bruselas, Bélgica, en 1866 y murió en 1959 en los Alpes marítimos. Casada con el pintor Théo Van Rysselberghepronto tuvo acceso a los círculos más cultos de la Europa de la época, ya que pertenecía a una familia relacionada con el arte belga. Amiga de autores como el citado Émile Verhaeren (el Hubert de esta historia), fue sin embargo la amiga más íntima de André Gide y desde 1918 hasta la muerte del escritor en 1951 llenó diecinueve cuadernos con apuntes sobre todo aquello que rodeaba la vida del autor: citas, entrevistas, opiniones, extractos de sus novelas… De esta manera, los cuadernos de la Petite Dame, tal y como la llamaba el escritor por su pequeña estatura, se convirtieron en su obra magna, pero también escribió otros relatos, como la pequeña joya que Errata Naturae recupera para nosotros. 

Para un ruiseñor (título original: Strophes pour un rossignol) ha sido publicado por la Editorial Errata Naturae en su Colección El Pasaje de los Panoramas. Traducido del francés por Regina López Muñoz y con un prólogo de Martín López-Vega. Encuadernado en rústica, tiene 64 páginas.

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