Archivo diario: 6 agosto, 2012

«A la busca del tiempo perdido» de Marcel Proust

A la busca del tiempo perdido I, II y III (Estuche con los tres tomos)

Este artículo se lo dedico expresamente a Mauro Armiño al cual tuve el placer de proporcionarle ediciones de esta obra en varios idiomas.

En busca del tiempo perdido o (de acuerdo con otras traducciones) A la búsca del tiempo perdido (À la recherche du temps perdu, en francés) es una novela, escrita entre 1908 y 1922 que consta de siete partes publicadas entre 1913 y 1927, de las que las tres últimas son póstumas. Más que del relato de una serie determinada de acontecimientos, la obra se mete en la memoria del narrador: sus recuerdos y los vínculos que crean, de ahí que el título no sea El tiempo perdido (como era El paraíso perdido de Milton), sino En busca del tiempo perdido.

Las siete partes son:

Por el camino de Swann (editado por la editorial Grasset en 1913, a cuenta del propio autor, y luego en una versión modificada en la editorialGallimard en 1919)

A la sombra de las muchachas en flor (1919, editorial Gallimard; premiado con el Goncourt ese mismo año)

El mundo de Guermantes (en dos tomos, editorial Gallimard 1921–1922)

Sodoma y Gomorra (en dos tomos, editorial Gallimard, 1922–1923)

La prisionera (1925)

La fugitiva (1927, a veces llamada Albertine desaparecida)

El tiempo recobrado (1927).

TOMO 1.- Al introducir la conciencia de su Narrador en A la busca del tiempo perdido, Marcel Proust realizaba una revolución copernicana en la literatura del siglo XX y se convertía, junto con James Joyce y Franz Kafka, en el escritor más importante de los cien últimos años. A la busca del tiempo perdido no es novela de una sola faceta, sino de muchas: sobre unos puntos de partida parcialmente autobiográficos, Proust consigue una narración iniciática, la pintura crítica de toda una sociedad, una novela psicológica, una obra simbólica, el análisis de inclinaciones sexuales hasta entonces prohibidas, una reflexión sobre la literatura y la creación artística.

Primeras páginas de Por el camino de Swann con correcciones de mano del mismo autor. El manuscrito fue vendido en subasta pública por Christie’s en julio de 2000 por 663.750 dólares, récord para un manuscrito literario francés.

TOMO 2.- Prosiguiendo su viaje iniciático, el Narrador de A la busca de tiempo perdido se adentra en La parte de Guermantes por los ambientes de la aristocracia, que habían sido míticos para sus sueños de adolescente: la visión en la iglesia de Combray de la duquesa de Guermantes le había embriagado con la sonoridad del nombre, con la elegancia, que su mente convierte en belleza, de Oriane de Guermantes. Cuando en París descubre los prestigios del faubourg Saint-Germain, especie de ciudad prohibida para los simples mortales, el sueño del Narrador se derrumba: son criaturas dominadas por la frivolidad, el orgullo y la petulancia; algunas además son turbias; y, merodeando a su alrededor, un rico ambiente burgués, cómico por sus pretensiones intelectuales, como el «cogollito» de los Verdurin, que maniobran en la sombra para ascender en la escala social. Sodoma y Gomorra retrocede para centrarse en el barón de Charlus: a través de esta exquisita y soberbia criatura novelesca, el Narrador descubrirá las terribles «ciudades de la llanura» bíblicas, condenadas al castigo del azufre y el fuego por sus vicios: es el envés del decorado en el que se pavonea una aristocracia inútil, en cuya crítica nadie, ni los mayores nombres de la narrativa realista, ha puesto tanta acidez e ironía. La brillantez y la belleza que parecían presidir, para el Narrador adolescente, la vida de la aristocracia, son una ilusión que se desvanece mientras el héroe va viviendo a tientas la pasión amorosa que en él habían despertado las muchachas en flor.

TOMO 3.- En los tres títulos que contiene este último volumen de A la busca del tiempo perdido, el lector asiste al amor, la pasión y los celos del Narrador por una Albertine que, tras su huida, terminará encontrando la muerte. A la par de esta historia de amor, el alter ego de Proust lanza una mirada crítica sobre el momento de mayor esplendor de finales del siglo XIX y principios del XX, una Belle Époque cuyos protagonistas, ociosos aristócratas y altas damas de la cuna más noble dedicadas al juego del amor y la belleza, se verá roída por el paso de los años hasta que la Primera Guerra Mundial cierre el capítulo de una sociedad que se negaba a admitir el paso del tiempo.

Proust, que junto con Franz Kafka y James Joyce, forma la trilogía de nombres imprescindibles de la literatura del siglo XIX, describió en A la busca del tiempo perdido mucho más que una novela: la forma en que aflora la conciencia del Narrador –en última instancia, del individuo, de cualquiera– necesitaba una prosa distinta, compleja, que quiere reflejar los meandros por los que navega la memoria de los seres humanos.

Con este tercer volumen se completa la edición de A la busca del tiempo perdido que la Editorial Valdemar inició hace cinco años; por primera vez, la traducción se debe a una sola mano, a un solo estilo, a un solo traductor, Mauro Armiño, que ha seguido los textos más recientes de la novela, depurada, sobre todo en sus tres últimos volúmenes, de la ganga que acompaña a toda obra póstuma.

Marcel Proust

Pocos escritores, por no decir ninguno, gozan en lengua española de una edición tan completa como la presente: a cien años de distancia del momento histórico en que se desarrolla la acción. El primer tomo de esta edición incluye un: Diccionario biográfico de amistades y conocidos del autor que pasaron a encarnar personajes de su novela; un Diccionario de personajes de A la busca del tiempo perdido, que apunta en filigrana su aparición en la trama a lo largo de la novela; y un Diccionario de los lugares geográficos y ficticios donde transcurre la acción. Además de un álbum fotográfico de Proust y de un amplio cuadro biográfico del autor y de la bibliografía más reciente, cada título queda desmenuzado en resúmenes que, divididos por secciones o episodios, permiten acercarse rápidamente a la trama y ver el avance de los protagonistas por la larga y compleja acción interior y exterior de los personajes proustianos. Toda la edición cuenta con una anotación imprescindible para una lectura que se quiera correcta y comprensiva, y que permite al lector adentrarse en el mundo proustiano: A la busca del tiempo perdido sirve de espejo al mundo interior del Narrador, pero también al mundo exterior en que se desenvuelve. El tercer y último tomo contiene tres Índices del conjunto de A la busca del tiempo perdido: 1) de personas y personajes citados; 2) de lugares geográficos; y 3) de obras literarias y artísticas que aparecen citadas en la novela.

Marcel Proust nació el 10 de julio de 1871, en el barrio parisino de Auteuil, Francia  y murió el  18 de noviembre de 1922, en París.

La presente edición realizada por la Editorial Valdemar en tres tomos ha sido traducida por Mauro Armiño. Está encuadernada en cartoné con caja y tiene 3.928 páginas.

«En busca del tiempo perdido» es considerada como una de las obras cumbres de la literatura francesa y universal. Según 100 autores de 54 países es la segunda mayor obra de ficción de la historia, detrás de El Quijote.

Como complemento pongo un vídeo titulado:

Marcel Proust [Subtítulos Español]

(Los subtítulos para este documental fueron realizados por Irene Loba)

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