Archivo diario: 8 julio, 2012

“Encender una hoguera” de Jack London

Rey Lear recupera la obra maestra del escritor, ambientada en el gélido paisaje del Yukón en una fantástica edición ilustrada y que es excelente para leer en estos calores veraniegos.

Cuando la temperatura desciende por debajo de los 50 o 60 grados en la escala Celsius, la barba, aunque sea de un curtido buscador de oro, se convierte en un afilado cristal, el aliento se hace un cubito de hielo delante de tus narices, no se sienten los dedos de los pies ni de las manos, los esfínteres se descontrolan, se paraliza la glotis y la laringe, y el corazón no puede ya bombear tu sangre ultracongelada. Si has conseguido encender una hoguera o guarecerte en las entrañas aún calientes de algún animal recién muerto todavía te queda alguna posibilidad de seguir vivo. Si no, ni siquiera tendrás tiempo de rezar lo que sepas.

Pocos relatos resumen con tanta perfección el mundo aventurero y salvaje de Jack London como Encender una hoguera. Escrito originalmente en 1902 para una revista dirigida al público juvenil, su autor lo pulió y modificó hasta ofrecer su versión definitiva en 1910. Esta historia de un hombre y un perro que avanzan al atardecer por un bosque nevado, a sesenta grados bajo cero, guarda muchos paralelismos con Colmillo Blanco y La llamada de la selva, las dos novelas más populares de London, en las que también hay paisajes invernales, fidelidad del perro hacia el hombre, soledad y muerte. Pero aquí, además, incorpora un matiz inquietante que en ocasiones se acerca al terror. 

Jack London

Jack London, probablemente nacido como John Griffith Chaney nació en San Francisco (California) el 12 de enero de 1876  y murió el 22 de noviembre de 1916. Los restos mortales de Jack London están enterrados, junto con los de su esposa Charmian, en el Parque Histórico Jack London, ubicado en Glen Ellen, California. La tumba simple está marcada con un pedrusco mohoso.

Encender una hoguera, cuyo título original en inglés es “To Build a Fire” (1910),  traducido espléndidamente por Catalina Martínez Muñoz, para ofrecer toda la tensión y el ritmo del original, Raúl Arias transmite con sus ilustraciones la angustia y la soledad de los protagonistas, la ominosa presencia de lo salvaje, el egoísmo humano ante el peligro de muerte y la bondad de un perro que sobresale entre la blancura de este libro invernal, que apetece leer al calor de la lumbre durante los días más fríos del año y al refugio del sol para refrescar los calores veraniegos.

Una narración (considerada el mejor relato del escritor californiano) que pondría los pelos de punta si antes no se nos hubiesen congelado. London en estado puro. Y helado.

El libro publicado en tapa dura con sobrecubierta tiene 72 páginas.

Como complemento cuelgo un vídeo con la biografía de Jack London.

Pictorial Biography of Jack London

Para Saber más:

http://es.wikipedia.org/wiki/Jack_London

http://en.wikipedia.org/wiki/Jack_London

http://london.sonoma.edu/

http://www.jacklondon.com/

http://www.jacklondons.net/

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